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¿QUÉ ES MÁS COMPETITIVO: TUMBAR O REHABILITAR?

Cuando el hombre empezó a trabajar con el concreto e inventó el concreto reforzado, no llegó a pensar que esta piedra artificial maravillosa se degradara después de algunos años y tuviera los inconvenientes que conocemos hoy.


En un principio se llegó a decir que “el concreto era eterno”, pero el tiempo demostró que la afirmación es falsa. Puede durar muchísimo tiempo si lo elaboramos con los materiales adecuados, con alto control de calidad en su diseño y producción, y sobre todo si le damos un adecuado mantenimiento.

 


Pie de foto: Pintura de fachada
Crédito: Cortesía Pinturas Fernando Martínez



Solo hace unos 50 ó 60 años empezamos a ver las enfermedades del concreto. Por los cambios que hemos introducido en el diseño de las estructuras, sabemos que no todo lo que se construyó hace algún tiempo 30 ó 40 años cumple hoy cabalmente con las normas vigentes, y eso hace que nuestras estructuras “viejas” estén en riesgo.


Sólo después de evaluar este riesgo podemos tener las herramientas que nos permiten decidir en qué grado de peligro está una estructura, y si vale la pena “tumbar o reparar”.


Definitivamente la toma de esta decisión depende de muchas variables; veamos primero qué consideraciones llevan a decidir la conservación de un edificio:


1. La estructura todavía cumple con la función para la cual fue diseñada con un grado de eficiencia aceptable o alto
2. La edificación ha sido declarada Patrimonio Histórico o es un símbolo de la región
3. Aunque el edificio sea obsoleto y antiguo, la construcción es indispensable para el desarrollo de la zona; su demolición puede causar un trauma severo en la sociedad; no se dispone de fondos suficientes para construir otro que lo reemplace eficientemente. Por lo general antes de demoler una estructura que representa cierta importancia para el funcionamiento de la sociedad, es recomendable construir antes la que la va a reemplazar. (ejemplos: hospitales, puentes, muelles, edificios industriales, escuelas, estadios, edificios públicos, etc.)
4. Ambientalmente la demolición puede causar un problema ambiental a la comunidad que la rodea.

 

Pie de foto: Gimnasio Schwager, Coronel, Chile.
Crédito: Cortesía AlBustos

Demoler una edificación para reemplazarla por otra sólo se hace después de haber tenido en cuenta un análisis económico, social y ambiental, mientras no sea un edificio público importante, ni que de él dependa la economía de la región. Por ejemplo, la decisión de tumbar una casa o un conjunto de viviendas que no pertenezcan a un solo propietario o grupo de inversionistas para construir en su lugar un centro comercial, oficinas o apartamentos, es muy personal y obedece siempre a razones económicas, sociales y ambientales.


Si se involucra unos de los cuatro puntos anotados arriba, debemos entonces hacer un completo estudio patológico, histórico, económico, social y ambiental, para determinar las acciones a seguir.


Una estructura o edificación declarada Patrimonio Histórico no es necesariamente intocable; sin embargo hay que analizar muchas variables para mantenerla e intervenirla, y una de las más importantes es la seguridad.

 

Pie de foto: Detalle de una habitación del Museo El Castillo en Colombia
Crédito: Cortesía XalD



Si la estructura corre peligro y pone en riesgo su entorno, lo más probable es que los estudios económicos, patológicos, históricos, ambientales y sociales –y a veces el sentido común– nos lleven a decidir que lo mejor es demolerla.


A la hora de tomar una decisión, un ingeniero estructural nos dirá si la edificación es:


• Confiable
• Riesgosa
• Sub estándar
• Peligrosa

Todo esto depende del grado en que se encuentren los factores de seguridad de diseño, y eso lo determina el mismo ingeniero estructural.


Tumbar y construir de nuevo no siempre es lo más económico, pues muchas veces hay costos colaterales. Veamos un caso típico:


En estos días de intensa construcción de dobles calzadas vemos con frecuencia la demolición y construcción de puentes. Antes de sacar de servicio un puente hay que construir primero su reemplazo, hacer las aproximaciones (variantes, accesos temporales y definitivos, etc.), todo eso con costos que deben sumarse a los costos del puente en sí. No se puede sacar de servicio un puente a demoler sin construir antes su reemplazo, ya que el costo social es muy alto por congestiones, fletes, avería de vehículos y retrasos en la distribución de mercancías, desvíos, etc.)


Otro caso típico son las plantas industriales, que suelen tener espacios restringidos y en las cuales lo más costoso son las cimentaciones. Antes de sacar de servicio una parte de la planta hay que construir y poner a punto su reemplazo y a las inversiones hay que sumar lo correspondiente a cableados, tuberías, etc. además del lucro cesante por hacer los cambios y bypass.

 

Pie de foto: Fábrica de lápices en España
Crédito: Cortesía Mercedes Blanco

Muchos industriales prefieren reparar antes que asumir las dificultades de construir nuevo. La gran ventaja de rehabilitar es que en la mayoría de los casos se puede ejecutar sin detener las operaciones de la planta, lo cual es muy atractivo para los propietarios.


En los países desarrollados es frecuente que se prefiera tumbar y reconstruir antes que reparar; en países como el nuestro se asumen riesgos de seguridad más altos, porque no siempre hay el dinero suficiente para soportar la parada que representa la reconstrucción.

La corrosión avanza demasiado rápido en nuestro concreto y en el término de unos escasos 20 o 30 años puede convertir a una estructura confiable en peligrosa.


En la mayoría de los casos, la corrosión del acero de refuerzo es la principal causa de afectación de nuestros concretos, y ese factor pone en riesgo nuestras edificaciones, por encima de las desactualizaciones por antigüedad en el diseño. El deterioro del concretoreforzado en nuestro medio tiene especial intensidad en las costas Caribe y Pacífica, por la acción de los ambientes salinos.


La mayor parte de los edificios que son Patrimonio Histórico en Colombia datan de la época colonial, y son relativamente pocos los de principios del siglo pasado en los que se utilizó el concreto reforzado.


Tumbar o rehabilitar. Más que un dilema simplemente económico, es una decisión que tiene altos costos sociales y ambientales, y siempre hay que analizarlo en conjunto.
 


Fuente: http://blog.360gradosenconcreto.com/que-es-mas-competitivo-tumbar-o-rehabilitar/

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